“Desde la sociedad 1.0 hacia la sociedad 3.0” de John W. Moravec

Del libro “Aprendizaje invisible, hacia una nueva ecología de la educación” de Cristóbal Cobo y John w. Moravec, revisamos el artículo “Desde la sociedad 1.0 hacia la sociedad 3.0” de John W. Moravec




En la sociedad 1.0 se interpretaban datos, lo que conduciría a la sociedad de la información. Fácil de entender y de poner en práctica y se beneficiaba de un sistema educativo que generaba trabajadores para una economía industrial.
El surgimiento de la sociedad 2.0 se asocia con la aparición de la sociedad del conocimiento (s XX). Los humanos, entendidos participan en interacciones sociales y comparten su conocimiento personal en sistemas cada vez más complejos. Los avances en las tecnologías de la información y de la comunicación facilitaron la amplia producción de significados socialmente construidos.
Se están aprovechando las TIC no sólo para compartir ideas, sino también para generar nuevas interpretaciones. Un ejemplo son los productos creados con herramientas “Web 2.0” que permiten usar las nuevas redes sociales como plataforma de intercambio y remezcla de ideas y como instrumentos de comunicación (blogs, wikis, YouTube, etc.).
Cualquiera tiene la opción de participar en un sinfín de labores de interés social como por ejemplo el periodismo ciudadano, aparición de ciudadanos científicos que participan en proyectos relacionados con la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI@Home project), la cura contra el cáncer (Folding@ Home) o la evaluación de partículas estelares halladas en el espacio (Stardust@Home). Asimismo se ha favorecido también la democratización de los mercados y ello genera ciudadanos capitalistas que invierten en el mercado global de ideas, talentos, productos y otros tipos de capitales.
Las tecnologías sociales conllevan una serie de condiciones y limitaciones que obligan a los individuos a cambiar su forma de pensar y de actuar. Un ejemplo claro lo encontramos en los mensajes de Twitter o mensajes de móvil que, con un espacio máximo de 140 caracteres –o a veces incluso inferior–, obligan a los usuarios a escribir mensajes claros y concisos.

Sociedad 3.0 (en proceso de construcción)

Cambio social y tecnológico acelerado. • Globalización constante y redistribución horizontal del conocimiento y de las relaciones. • Sociedad de la innovación impulsada por knowmads.
El cambio social y tecnológico acelerado tiene un impacto enorme en la educación. Por ello, los actuales responsables del futuro de nuestros jóvenes deben prepararlos para un porvenir que trasciende nuestra imaginación. Todos nos convertimos en coaprendices y también en coeducadores, como resultado de la construcción y aplicación colectiva de nuevos conocimientos.
En la transición de la sociedad 1.0 a la sociedad 3.0, el orden determinista, mecanicista y lineal que caracterizaba las relaciones fue progresivamente sustituido por un nuevo orden de corte considerablemente sinérgico, no lineal y orientado a la planificación.

Los knowmads en la sociedad 3.0
Con el término knowmad, Moravec (2008b) hace referencia a aquellos trabajadores nómadas del conocimiento y la innovación. Un knowmad es alguien innovador, imaginativo, creativo, capaz de trabajar con prácticamente cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento.
A diferencia de la sociedad 1.0, cuya industrialización requería trabajadores ubicados en un lugar determinado para poder desempeñar un trabajo o unas funciones muy concretas, los empleos asociados a los trabajadores del conocimiento y la información (sociedad 3.0) efectúan su trabajo ya sea en una ubicación específica, de manera virtual o combinando ambas opciones.
Los estudiantes de la sociedad 3.0 tendrían que poder aprender, trabajar, jugar y compartir en prácticamente cualquier contexto. Sin embargo, son pocos los indicios de esta evolución en la escuela.
A continuación anexo diez de las 19 habilidades para un Knowmad, que menciona Moravec:
1. No está limitado a una edad determinada.
2. Creativo, innovador, colaborativo y motivado.
3. Utiliza la información y genera conocimientos en diferentes contextos.
4. Creador de redes, siempre conectando a personas, ideas, organizaciones, etc.
5. Capacidad para utilizar herramientas para resolver diferentes problemas. 6. Alfabetizado digitalmente, comprende cómo y por qué funcionan las tecnologías digitales.
7.  Es adaptable a diferentes contextos y entornos.
8. Capaz de desaprender rápidamente, sumando nuevas ideas.
9.  Aprendizaje permanente y para toda la vida (formal-informal).
10. No teme el fracaso.
La sociedad del siglo XXI ya no necesita un sistema educativo cuyo objeto sea generar obreros o funcionarios del gobierno.

El aprendizaje invisible en la sociedad 3.0

Godin (2010) sostiene que las personas exitosas actúan como un “eje” dentro de las organizaciones. En una entrevista realizada a Godin por Hyatt (2010), el autor afirma: “El ‘eje’ es aquel que insiste en marcar la diferencia, ser el líder, conectar con los demás y hacer algo a lo que yo llamo arte. El ‘eje’ es aquel que resulta indispensable, aquel de quien la empresa no puede prescindir…”.
En su libro El Elemento, Robinson y Aronica (2009) destacan cómo los entrevistados, personas con éxito en sus carreras profesionales, habían identificado cuál era su “elemento”. El secreto de su éxito se debía no sólo a que disfrutaban con su trabajo, sino que además eran particularmente buenos en él.

¿Cómo podemos medir el aprendizaje en los espacios invisibles? El culto a la medición de los resultados

Controlar la calidad es siempre un elemento importante en los sistemas educativos orientados a la producción industrial.
Esta cultura del aprendizaje industrial y de la evaluación en masa la hemos adoptado a nivel mundial y para apoyarla hemos creado el culto a la evaluación.
La triste realidad es que estas políticas industriales sí que tienden a dejar a muchos niños rezagados. Estos regímenes de corte industrial, centrados en la evaluación, satisfacen las necesidades que el mundo industrial tenía en el periodo comprendido entre el siglo XIX y 1950, pero, indudablemente, resultan equivocados para el siglo XXI.
Tal como Robinson (2001) y otros estudiosos apuntan, estos modelos de memorización fragmentada se oponen al pensamiento sintético y creativo que los ciudadanos necesitan trabajar en la economía actual.

Superar el culto a la medición de los resultados

El protoparadigma del aprendizaje invisible sustituye la memorización “preventiva” por un aprendizaje que busca ser significativo. En él se fomenta por encima de todo la aplicación práctica del conocimiento a nuevas formas de resolución de los problemas, más que la repetición mecánica de datos previamente aprendidos.
La aplicación intencionada y contextual del conocimiento personal orientada a la creación de soluciones innovadoras invalida una evaluación estandarizada y convencional que no genera innovación.
En el aprendizaje invisible el “aprender haciendo” se enfoca más en cómo aprender que en el qué aprendemos. Éstas son las preguntas que nos formulamos al evaluar un producto innovador. • ¿Qué ha ocurrido? • ¿Ha ocurrido algo nuevo? ¿Algo inesperado? • ¿Ha proporcionado algún beneficio? • ¿Qué pueden aprender otros a partir de esta experiencia?
En Finlandia, por ejemplo, en la Escuela de Formación de Docentes Haaga-Helia la capacitación de profesores está basada en un modelo de desarrollo profesional dialógico. En este modelo se identifican las áreas cognitivas y de especialización de los educadores en prácticas y se comparan con los requisitos y objetivos establecidos para su competencia profesional.

Poner en práctica el aprendizaje invisible: hacer visible lo invisible

Mientras que los mercados pueden transformarse y reinventarse a sí mismos de la noche a la mañana, los gobiernos no. Éstos han sido concebidos para ser lentos y deliberativos, con lo que es más probable que tiendan a estancarse y a reaccionar contra el cambio que a tomar la iniciativa.
El complejo entramado industrial que conforma la educación formal depende de personajes influyentes, de la astucia de los políticos y de las observaciones de aquellos que tienen intereses especiales.
El problema está en la emergente presión de una incipiente sociedad 3.0 que reclama una transformación educativa. Las escuelas tienen que formar a estudiantes capaces de diseñar futuros empleos, industrias y campos del conocimiento.
Como afirma elocuentemente Sir Ken Robinson, lo que necesitamos es una revolución, no una reforma (TED, 2010). Agentes inmersos en el aprendizaje permanente han decidido crear nuevas escuelas y/o redes de aprendizaje alternativas con las que aprender, descubrir, innovar y compartir conocimiento: Shibuya University Network (Japón), Banco Común de Conocimientos-BCC (España), TED.com, entre otros.

Redefinir la educación
Para poder conseguir que el aprendizaje invisible sea visible necesitamos debatir qué futuro queremos crear y aclarar cuáles son nuestras distintas visiones.
Tenemos que ayudar a los jóvenes a desarrollar las destrezas y hábitos mentales necesarios para estimular su aprendizaje permanente y para permitirles aplicar sus conocimientos de forma innovadora.

Utilizar la tecnología intencionadamente

El aprendizaje invisible aborda la tecnología como una herramienta pragmática, con un uso intencionado y cuyo objeto es mejorar la experiencia humana en sí. Es decir, el uso que se hace de la tecnología se caracteriza por los siguientes elementos:
·         Propósito bien definido y aplicación concreta.
·         Tiene por objeto contribuir al desarrollo de nuestro mindware: Es decir, deben utilizarse como instrumentos para potenciar nuestra imaginación, nuestra creatividad y nuestra capacidad para innovar.
·         Funciona como una herramienta social y para el aprendizaje.
·         Es experimental: incorpora el “aprender haciendo”.
·         Evoluciona constantemente: al tratarse de un área “en fase de prueba” y también lo hacen la sociedad, nuestra forma de aprender y de compartir dicho aprendizaje.

¿Quién consigue acceder al paradigma del aprendizaje invisible?

Por último, el aprendizaje invisible se enfrenta al problema de la equidad y de la igualdad. Necesitamos que el aprendizaje y el desarrollo del capital humano experimenten una revolución. Tenemos que empezar a trabajar poco a poco con sistemas arraigados, pero también debemos dar ejemplo.

Habilidades humanísticas (liberal skills) como tecnologías personales y sociales

Harkins y Moravec (2006) establecen que los jóvenes tendrán que ser capaces de:

1. Pensar sistémicamente: los jóvenes deben pensar comparativamente, comprender los sistemas subyacentes e influir en los patrones sistémicos con el fin de alcanzar sus metas.

2. Pensar simulando: preguntarse ¿qué pasaría si…? Ensayos mentales conducidos por la imaginación y la proyección.

3. Prosperar en medio de cambios, retos e incertidumbres: los jóvenes han de generar nuevas herramientas mentales que les ayudarán a afrontar el creciente caos y la ambigüedad de un mundo cambiante.

4. Crear y manipular pasados, presentes y futuros alternativos.

5. Adquirir y responder a las metas y desafíos: detectar y anticipar obstáculos para el éxito y diseñar soluciones para los problemas.

6. Entender y utilizar eficazmente la información existente en un contexto en que la abundancia de la información se concebirá como un insumo de valor socioeconómico.

7. Construir y utilizar conocimiento aplicable a nivel individual: los jóvenes dedicarán sus vidas a la construcción y aplicación de nuevos significados, tanto explícitos como implícitos.

8. Construir y utilizar nuevos conocimientos relacionados con los contextos, procesos y culturas: percibir, diseñar y construir contextos reales y virtuales para tareas específicas.

9. Utilizar eficazmente las actuales y emergentes tecnologías de información y comunicación: uso efectivo de las tecnologías de punta.

10. Adquirir y evaluar el conocimiento de diversas tendencias globales: crear una “fotografía global” del mundo; convertirse en un ciudadano con pensamiento global y emplear diversos puntos de vista para contextualizar los problemas, identificar oportunidades, metas y medios.

11. Escribir y hablar de manera independiente.

12. Asumir el compromiso personal de hacer las cosas bien: haciéndose éticamente responsables tanto de las acciones personales como de las omisiones, y respondiendo constructivamente a las evaluaciones personales y colectivas acordes al nivel alcanzado. Esto significa que los jóvenes no sólo disfrutarán aprendiendo de sus errores, sino que además buscarán convertir estos errores en logros.

13. “Utilizar la cabeza, el corazón y las manos”.


Cobo Romaní, Cristóbal; Moravec, John W. (2011). Aprendizaje Invisible. Hacia una nueva ecología de la educación. Col·lecció Transmedia XXI. Laboratori de Mitjans Interactius / Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona. Barcelona  

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